miércoles, 6 de diciembre de 2017

LA PEQUEÑA JONNA


La biblioteca pública es una fuente inagotable de placeres literarios, en esta ocasión, me ha proporcionado la oportunidad de leer la primera novela publicada en castellano de la gran Kirsten Thorup; me acerqué a la novela atraída por la hermosa portada, leí la contraportada y me la traje a casa.
Acierto espectacular esta vida de Jonna y su familia, Jonna y su pueblo, Jonna y la sociedad danesa de la postguerra mundial,  que evidencia que los pobres son iguales en todas partes.
La niña Jonna nos cuenta su vida y a través de sus pensamientos conocemos la dureza de la vida rural en una Dinamarca alejada de la "sociedad del bienestar", es interesante tener tanto en común con una niña de otra época, de otro país y de diferente extracción social; es interesante saber y comprobar que los sentimientos son universales y que una gran escritora puede plasmarlos en una novela sin resultar sensiblera ni artificial.
Me ha gustado mucho¡¡¡

Sinopsis (Ed. Errata Naturae)
La pequeña Jonna nace durante la Segunda Guerra Mundial. Al comienzo de estas páginas tiene diez años y su historia nos traslada a un pequeño pueblo danés. Jonna es una observadora atenta y lúcida de la vida cotidiana: admira a su hermano mayor, se conmueve con las historias de su padre, ayuda a su infatigable madre. Gracias a su perspicacia, es capaz de percibir la hipocresía de los demás y la pobreza de su propia familia (de hecho, sufre la vergüenza de ser pobre y el miedo a caer aún más bajo debido a las malas cosechas y los desmanes económicos de la posguerra mundial). Son muchos los personajes extraordinarios que pueblan esta novela, pero destaca especialmente la hermosa y trabajadora Betty, la excepcional madre de Jonna. Decir «una mujer ejemplar» es decir muy poco: raramente se encuentran en la ficción personajes tan bien dibujados, tan vívidos como ella. Tan humana, diríamos incluso sin exageración alguna. Betty representa a todas esas mujeres que, a lo largo del siglo XX, y en medio de las guerras, o tras ellas, tuvieron que ponerse al frente de cada familia, de cada hogar, para sacarlo adelante. Risas y lágrimas, realismo e imaginación se dan la mano en este gran clásico de la literatura danesa, en el que, a través del proceso de crecimiento de Jonna y de su viaje personal hacia la madurez en compañía de su familia, Kirsten Thorup —Gran Premio del Consejo Nórdico de Literatura— consiguió reflejar los cambios de toda una sociedad.   Kirsten Thorup es una de las mejores escritoras danesas de todo el siglo XX: Gran Premio del Consejo Nórdico de Literatura.
«Hay muchas maneras de escribir bien y de un modo relevante. Sin ser melodramático: Kirsten Thorup es una de las mejores retratando lo fundamental de la vida danesa contemporánea». Erik Svendsen, Jyllands-Posten
«Sabe encontrar grandeza en lo pequeño de un modo que jamás resulta previsible o banal». Information
«Kirsten Thorup fusiona con absoluta originalidad el realismo popular de corte más amplio y el legado de las grandes novelas sociales de finales del siglo pasado, y los combina con un método particularmente estético». Litteraturmagasinet
«Introducirse en la vida diaria de las mujeres que protagonizan sus novelas es una experiencia importante: la experiencia de verse cosificado, de ser más un objeto que un sujeto, un receptor; de corrupción, de golpes, de caricias, de palabras cariñosas». Politiken

La pequeña Jonna (fragmento)

UN PIOJO ENTRE DOS UÑASCuando yo tenía diez años, mi hermano mayor tenía veintiuno. Lo quería a rabiar. Y por las noches, si pasaba miedo, me escabullía hasta su cama. Sobre todo después de ver una de esas películas prohibidas a los niños. Luego me entraban remordimientos y creía que el miedo a todas aquellas cosas horribles que acababa de ver era el castigo natural a mi violación de la ley. Él se arrimaba a la pared para dejarme sitio, pero más allá de eso no daba señal alguna de haberse percatado de mi presencia. Dormía apaciblemente y no se movía en toda la noche. Se acostaba de lado, de cara a la pared, como un enorme animal abatido. A menudo yo deseaba que me incluyera en su sueño, colarme del otro lado, en el hueco que se abría entre su cuerpo y la pared. Mi hermano tenía una espalda increíblemente ancha y cuadrada, como un muro ciego. No me atrevía a tocarla. Temía molestarlo o despertarlo sin querer. Me quedaba boca arriba, rígida como un tablón, y observaba el techo. Me maravillaba su indiferencia ante la aparición de otra persona en su cama. Y que, ni siquiera en sueños, me rozara con la rodilla, el dedo gordo del pie o el brazo. Tanto que me obligaba a mí misma a permanecer despierta, vigilándolo. Él seguía inmóvil en la misma postura hasta despuntar el alba. No creo ni que soñara.
Después de noches como aquéllas amanecía agotada. Aun así, tan pronto como oía su despertador me levantaba de un salto y me acurrucaba en mi cama, bien escondida debajo del edredón. Me sentía como si hubiera dormido destapada toda la noche y sólo en ese momento me diera cuenta del frío que había pasado.
Mi hermano dejaba sonar el despertador hasta que se apagaba. Luego daba media vuelta y se quedaba echado con los ojos abiertos. Tenía el semblante tranquilo e inexpresivo. Yo lo estudiaba con tanto interés como a una criatura llegada de otro planeta. Todos y cada uno de sus gestos y sus acciones eran misteriosos e inexplicables, como si los dictaran leyes secretas.

EL MISTERIO DE LA CASA ROJA


Con un ambiente "cercano" a Christie pero sin la maestría narrativa de Doña Agatha.
Resulta un poco anticuada aunque a los amantes del género puede servirles para pasar una tarde fría y nostálgica.
El autor es el mismo que escribió Winnie the Pooh y quizás los libros para niños sean más lo suyo que este género, que parece fácil pero no lo es¡¡

Sinopsis (Ed. Plaza y Janés)
El escenario es una casa de campo inglesa, perteneciente a Mark Ablett, llena de invitados, entre ellos un mayor británico, una actriz testaruda, y un joven atleta. El hermano de Robert, la oveja de la familia, llega desde Australia y es encontrado muerto en una habitación cerrada con llave. Mark Ablett ha desaparecido, por lo que Tony Gillingham y su amigo Bill deciden investigar, avanzando casi lúdicamente, a través de la novela, mientras que las pistas se acumulan y abundan las teorías.

El misterio de la casa roja (fragmento)

CAPÍTULO PRIMERO
LA SEÑORA STEVENS TIENE MIEDOLa Casa Roja dormitaba en el pesado calor de una tarde veraniega. Sólo se oía el zumbido indolente de las abejas en los cuadros de flores y el gracioso arrullo de las palomas en la cima de los olmos. Desde los lejanos campos llegaba, empero, el suavísimo ronroneo de una segadora, esa canción campestre, sedante si las hay, que acrecienta el placer de la tregua que nos hemos concedido, por contraste con el esfuerzo de los que allá trabajan...
Era la hora en que aun aquellos cuya función consiste en servir a los otros pueden reservarse al fin algunos momentos para sí mismos. En el office, Audrey Stevens, la bonita camarera, adornaba su mejor sombrero, charlando entretanto con su tía, la señora Stevens, cocinera y, sobre todo, ama de llaves, en casa de un solterón, el señor Marc Ablett.
—¿Es por Joe? —preguntó apaciblemente la señora Stevens, mirando el sombrero.
Audrey asintió con la cabeza y quitó un alfiler de su boca para clavarlo en un buen sitio del sombrero antes de explicar:
—¡Le gusta tanto el rosa!
—Tampoco a mí me desagrada — repuso su tía—. Ya ves que Joe Turner no es el único.
—Es un color que no le sienta a todos —dijo Audrey, manteniendo el sombrero al extremo de su brazo a fin de apreciarlo mejor—. Tiene elegancia, ¿no?
—Oh, te queda a las maravillas. También a mí me habría quedado muy bien, cuando tenía tu edad. Ahora resultaría demasiado llamativo, desde luego; lo cual no impide que la toilette me siente mejor que a muchas personas, créeme, y jamás he sido de esas que pretenden ser lo que no son. Si tengo cincuenta y cinco años, digo sencillamente mi edad y no me ando con tapujos.


LA AMIGA ESTUPENDA


Comienzo esa "tetralogía de moda" en que se ha convertido la obra de Elena Ferrante, agrupada bajo el genérico título, Dos Mujeres.
Y me ha parecido volver a mi juventud y al cine de arte y ensayo en el que proyectaban cada año un ciclo de neorrealismo italiano. Es, sin duda, una novela cinematográfica, una historia bien escrita que narra la niñez, adolescencia e inicio de la juventud de dos napolitanas y todo lo que las rodea en un barrio periférico de los años 50.
Y me ha parecido volver a mi juventud y al cine de arte y ensayo en el que proyectaban cada año un ciclo de neorrealismo italiano. Es, sin duda, una novela cinematográfica, una historia bien escrita que narra la niñez, adolescencia e inicio de la juventud de dos napolitanas y todo lo que las rodea en un barrio periférico de los años 50.
Pero, quizás por las expectativas nacidas de la publicidad y el entusiasmo de amig@s lector@s, me ha parecido menos interesante de lo que esperaba.
Correcta, sin más.

Sinopsis (Ed. Lumen)
Con La amiga estupenda, Elena Ferrante inaugura una trilogía deslumbrante que tiene como telón de fondo la ciudad de Nápoles a mediados del siglo pasado y como protagonistas a Nanú y Lila, dos jóvenes mujeres que están aprendiendo a gobernar su vida en un entorno donde la astucia, antes que la inteligencia, es el ingrediente de todas las salsas. La relación a menudo tempestuosa entre Lila y Nanú tiene a su alrededor un coro de voces que dan cuerpo a su historia y nos muestran la realidad de un barrio pobre, habitado por gente humilde que acata sin más la ley del más fuerte, pero La amiga estupenda es mucho más que un trabajo de realismo social: lo que aquí tenemos son unos personajes de carne y hueso, que intrigan al lector y nos deslumbran por la fuerza y la urgencia de sus emociones. Por primera vez Ferrante aborda una narración muy amplia, poniendo en escena un verdadero tableau vivant donde no hay espacio para el tópico: todo es vida y todo respira al hilo de la mejor literatura. "El reto para quien escribe es llenar la distancia entre lo que vives y lo que cuentas, sentir físicamente el impacto de la narración, acercar el pasado de las personas a las que hemos querido, de las vidas ajenas tal como las hemos observado...Una historia, para tener forma, tiene que cruzar muchas barreras. A menudo, empezamos a escribir demasiado pronto, y las páginas aun están frías. Solo cuando la historia se acopla a nosotros como un guante, ha llegado el momento de contarla." Elena Ferrante


La amiga estupenda (fragmento)

1


Rino me llamó esta mañana; pensé que iba a pedirme más dinero y me preparé para decirle que no. El motivo de su llamada era otro: su madre había desaparecido. —¿Desde cuándo?
—Desde hace dos semanas.
—¿Y me llamas ahora?

El tono debió de parecerle hostil, aunque no estaba ni enfadada ni indignada, solo me permití una pizca de sarcasmo. Intentó reaccionar pero lo hizo de un modo confuso, incómodo, en parte en dialecto, en parte en italiano. Dijo que se había figurado que su madre estaba paseando por Nápoles, como de costumbre.
—¿Y de noche también?
—Ya sabes cómo es ella.
—Ya lo sé, pero ¿a ti te parece normal una ausencia de dos semanas?

—Sí. Tú hace mucho que no la ves, ha empeorado; nunca tiene sueño, entra, sale, hace lo que le da la gana.
De todas maneras, al final se lo tomó en serio. Preguntó a todo el mundo, recorrió los hospitales, fue incluso a la policía. Nada, su madre no estaba por ninguna parte. Qué buen hijo: un hombre corpulento, de unos cuarenta años, que no había trabajado en la vida, dedicándose solo a traficar y derrochar. Imaginé el interés que había puesto en la búsqueda. Ninguno. No tenía cerebro y solo se quería a sí mismo.

martes, 5 de diciembre de 2017

EL SILENCIO DE LAS TIERRAS ALTAS


"Un thriller psicológico con tintes paranormales en torno a una generación que conoce el precio de todo y el valor de nada"
Con esta descripción me traje a casa, de mi Biblioteca de cabecera, esta novela de autor desconocido para mi, no muy convencida porque lo de los "tintes paranormales" no es mi situación literaria favorita, y debía haber hecho caso a la intuición.
La novela no está mal escrita y no es un "bluff" completo pero resumiendo, dos parejas raras, raras, muy raras...., se pierden en el "desierto islandés" y a partir de ahí los "despropósitos" se suceden uno tras otro sin solución de continuidad....
No puedo recomendarla porque me ha costado terminarla.

Sinopsis (Ed. Destino)
Dos jóvenes parejas, víctimas de la crisis financiera, se internan hacia lo desconocido en un viaje de pesadilla a través de zonas volcánicas de Islandia. Arrogantes, urbanos, hipertecnológicos y con tendencia a las adicciones, se ven sobrepasados por una naturaleza hostil que multiplica sus fantasmas y los lleva al borde del precipicio. Lo tenían todo: riqueza, poder, estatus, y lo van a perder todo. Un page-turning que analiza la relación entre el hombre moderno y la naturaleza, ese espacio salvaje donde las reglas de la civilización no tienen ningún valor.

El silencio de las tierras altas (fragmento)

1
Flora de IslandiaHRAFN

La naturaleza entera guardaba silencio. Las nubes que surgían del horizonte se oscurecían y se hacían más nítidas, y después se fundían con la noche.
Los cuatro estaban en silencio. Sólo se oía el débil murmullo de la radio. En el asiento trasero, Vigdís leía un libro mientras Anna se había despertado de una breve siesta y acababa de abrir una cerveza. Entre las dos estaba el perrito de Anna, un pastor islandés que había adoptado cuatro meses antes.   
—Vamos a jugar— dijo Anna, rompiendo el silencio—. Yo pienso en una cosa, algo que esté dentro del coche, o fuera, en la carretera o el arenal...
—Vaya, bueno, ya me había olvidado de ese tipo de juegos —la interrumpió Egill, con voz infantil por la expectativa y por la tercera cerveza y el décimo trago que le había dado a la botella.
—Muy interesante —dijo Hrafn ignorando a Egill. Miró a Anna por el espejo retrovisor, su silueta oscura y el apagado brillo de sus ojos—.¿A qué te refieres con «una cosa»?Si pienso en la conciencia de tu marido, aquí presente, o en la sangre, ¿sería válido?
—Asqueroso —respondió ella, sarcástica. Egill miró por la ventana y Hrafn pensó de pronto que estaba echando un vistazo por el retrovisor lateral, que estaba mirando a Vigdís, sentada detrás de él—. No, nada de sangre. Está prohibido todo lo que no podamos ver a nuestro alrededor.
—¿De qué estáis hablando?—preguntó Vigdís, que cerró Flora de Islandia, en el que había estado concentrada hasta ese momento. Anna le explicó el juego y añadió que era el momento de empezar. —Do it!—dijo Egill, y empezó el juego.

LOS BASTARDOS DE PIZZOFALCONE


Segunda entrega de la serie de novelas protagonizadas por Giuseppe Lojacono,  inspector de policía en Nápoles.

Me gusta como escribe Maurizio de Giovanni, me gustan sus personajes oscuros y ese mundo italianísimo en el que se mueven. Si me conquistó con el personaje de Ricciardi, ahora lo está haciendo de nuevo con este inspector Lojacono, sospechoso, introvertido, atractivo y sagaz.
La primera novela de la serie no despejó ninguna incógnita pero con esta de sugerente título parece que el "panorama" empieza a aclararse.
Líos de familia, líos policíacos, y un nuevo equipo que puede dar mucho juego. Me la he leído en un suspiro y seguiré la pista de Lojacono y su equipo donde quiera que la imaginación del autor les lleve, nos lleve¡¡¡¡

Sinopsis (Ed. Reservoir Books)
Pizzofalcone es un distrito de Nápoles que empieza en los barrios españoles y llega hasta el mar. Un distrito muy poblado en el que conviven varios estratos, desde el bajo proletario a la aristocracia. En la comisaría del distrito está destinado Giuseppe Lojacono, el inspector de origen siciliano que fue acusado de vender información a la mafia y para quien Nápoles debía servir de correctivo.
El nuevo equipo de investigación también acaba de aterrizar en la comisaría: los llamados «bastardos». Seis policías que han sido enviados allí para sustituir a agente corruptos. Cuando hombres y dos mujeres que aman su trabajo como quien ama a una amante peligrosa. Pero esa no es la única peculiaridad que comparten estos antihéroes: todos tienen algo que ocultar o que hacerse perdona y nada que perder. Por eso, cuando una dama de la alta sociedad, Cecilia De Santis, aparece brutalmente asesinada en su elegante apartamento de la playa, se vuelcan en la investigación con sorprendente celo.
El macabro hallazgo obliga al inspector Lojacono a instalarse en el barrio marítimo para esclarecer el asesinato. Sus colegas Romano y Di Nardo intentan averiguar por qué una hermosísima joven nunca sale de casa y el viejo Pisanelli persiste en su obsesión por una serie de suicidios sospechosamente parecidos. El melancólico Lojacono y sus secuaces se proponen desentrañar las claves de todos estos asuntos en un Nápoles abatido por una tormenta de lluvia y salobre, y, en el durante, luchan por mantenerse a flote en su vida privada. ¿Saldrán airosos de su propósito?

Los bastardos de Pizzofalcone (fragmento)

1

Mar.
Mar en el aire. Mar en la calle.
Mar en el cielo, hasta las ventanas cerradas de los pisos más altos.
Mar en los oídos, amortiguando el zumbido del viento.
Mar en las rocas, rompiéndose a sí mismo con gritos roncos.
Mar en gotas, mar que vuela. Mar que bulle.
Se parece a tu maldita nieve, ¿sabes? Que se agita, que confunde, que por un momento impide ver el panorama y luego se posa en el fondo.
Aunque, bien pensado, no siempre en el fondo. A veces de costado. Esta vez, de costado. Se queda mirando mientras se pone de costado, despacio. Al otro lado.
Una sola persona en la calle. Yo. Por lo demás, a esta hora y con este tiempo, ¿a quién se le ocurriría salir a la calle? Y arriesgarse a ser arrastrado lejos por el viento, hasta quién sabe qué isla.
Ojalá.
No puedo creer que lo haya hecho. Pero sí, lo hice. No quería, no lo tenía planificado. Creía que hablaríamos, que ya estarías convencida. Que dirías: Está bien, lo he entendido. Que dirías: De acuerdo, tienes razón, tú ganas. Lo dejamos, me voy.
Creía que no me costaría demasiado conseguir que entraras en razón. Pero… no hubo manera. Qué terca eres.
Eras.
Dios, cuánto mar en el aire. Y qué ruido. Me ensordece. Me confunde.
Tenía que hacerlo; lo sabes, ¿no? Era necesario.
Porque el amor es así. Puedes disimularlo durante mucho tiempo, ocultarlo tras las miradas y los gestos cotidianos. Puedes tenerlo ahí, en silencio, cultivarlo como una planta; pero el día en que decides sacarlo a la luz del sol, entonces ya no lo dominas. Manda él. Manda el amor. Decide por ti, se abre como una flor hermosa, exige todo el espacio.
En cambio tú, nada. No quisiste dejarle un espacio al amor. No quisiste dar ese paso. Peor para ti.

DONDE NO ESTÁS


«He vuelto a ver a la Señora. Estaba al pie de la cama y la vi con la misma claridad que otras veces, ya que su cuerpo desprende luz. Recuerda la luz que se refleja en las aguas negras, la luz que hay en los pozos cuando tus ojos se acostumbran a la oscuridad. Una luz que nace de dentro, de los más hondo, que tiembla y te obliga a mirarla».

Historia de fantasmas con trasfondo de guerra civil y secretos de familia; la España profunda relatada con la magnífica prosa de Gustavo Martín Garzo para leer despacio y meditar sobre las relaciones que nos conducen hacia la vida y la muerte.
Es una novela de mujeres, narrada por mujeres y poblada de sentimientos.
Quizás esperaba más de Martín Garzo, pero he disfrutado leyendo a un gran escritor aunque la historia no haya sido la mejor que ha escrito.

Sinopsis (Ed. Destino)
Potente, inquietante y arrolladora. Vuelve Martín Garzo con una novela que no te dejará indiferente.
Deben de ser los años sesenta cuando Ana llega al pueblo de Valladolid en el que nació su madre Lucía. Tras quedarse huérfana, Ana queda al cuidado de su abuela, con principio de alzhéimer, y las mujeres de la casa, entre ellas Fernanda, sirvienta en la familia de toda la vida. Ese verano, además de vivir el primer amor junto a Ismael, Ana ahonda en el pasado familiar con la guerra civil como elemento desencadenante de un grave trastorno que aún perdura en el presente, gracias al relato deshilachado y sin filtro de su abuela senil, a las historias que circulan por el pueblo sobre la familia y lo que cuentan Fernanda y doña Daniela, la maestra de Lucía, que le entregará a Ana un cuaderno escrito por su madre donde se desvelan algunas verdades y se arroja algo de luz sobre un inquietante suceso familiar, presidido por el tío Orestes y la oscura muerte de Sara, la amiga íntima de su madre.
Una historia de fantasmas imaginarios y reales, inquietante, arrolladora, necesaria.

Donde no estás (fragmento)

He vuelto a ver a la Señora. Estaba al pie de la cama y la vi con la misma claridad que otras veces, ya que su cuerpo desprende luz. Recuerda la luz que se refleja en las aguas negras, la luz que hay en los pozos cuando tus ojos se acostumbran a la oscuridad. Una luz que nace de dentro, de lo más hondo, que tiembla y te obliga a mirarla.
En esta casa abundan los ruidos nocturnos. Crujen las tarimas del suelo, las puertas, las viejas cómodas y los armarios. Incluso cuando todos duermen, se oyen ruidos. Ruidos de pasos, de risas, pequeños golpes que no se sabe quién los da. La abuela asegura que son los espíritus de la casa, que no pueden descansar a causa de los pecados que se han cometido en ella, pero la verdadera causa es la humedad. La madera se hincha y se queja como si estuviera enferma, como si tuviera conciencia y recordara cosas. Cosas que tienen que ver con el paso del tiempo y que forman parte de un mundo anterior. Todos esos ruidos cesan cuando la Señora me viene a ver.
La Señora no habla. A veces hace gestos con las manos, trata de decirme algo en un lenguaje de signos que recuerda el de los sordomudos. Siempre viene de noche, cuando me quedo sola. No  sé cómo entra en mi cuarto. Puede que lo haga a través de una puerta oculta, una puerta que sólo ella conoce y por la que entra y sale sin que nadie la vea. Una puerta secreta como la que lleva al cuarto que el tío Orestes mandó construir. El tío era hermano de la abuela, e hizo ese cuarto para espiar a su mujer. Era una actriz portuguesa a la que había conocido en uno de sus viajes. Se casaron y se instalaron en Madrid. Pero ella no quería renunciar a la vida que había llevado y en el matrimonio empezaron los problemas. El tío enloqueció de celos y para apartarla de todo aquello decidió arreglar la vieja casa familiar y regresar con su esposa al pueblo. No se conformó con eso, y mandó construir todo un mundo oculto de pasadizos y cuartos que doblaban la casa real, y por los que se desplazaba para espiarla. Hay uno de esos cuartos en el dormitorio principal, detrás del espejo, lo he visto con mis propios ojos. Fueron mis primas las que me hablaron de él. Según ellas, el tío se pasaba allí las horas muertas espiando lo que hacía su mujer, pues es uno de esos espejos que permiten ver desde el otro lado.

EL DOLOR QUE NOS UNE


Tercera entrega de la serie de novelas protagonizadas por Aector Mc Avoy, sargento en la Unidad de delitos graves y crimen organizado de la policía de Humberside, en Yorkshire, Inglaterra.

Al final me he "enganchado" de tal forma con los personajes de David Mark, que me he leído las tres novelas una tras otra y me he quedado con ganas de más.....¡¡
El personaje principal tiene un "punto" que no he visto en otros de novela negra-policíaca y los secundarios están bastante conseguidos y van creciendo de "novela en novela", todavía espero mucho de algunos de ellos.
Por tanto, he termina...do la tercera novela de la serie que es la última publicada en España, por ahora, y ha sido tan turbulenta, tan emocionante y con un final tan......¡¡¡¡¡¡
Que no sé si podré esperar a la siguiente, a veces desearía hacer caso a Ricardo Cortat y esperar a que estén todas en el "mercado" antes de empezar a leerlas.
Para l@s que quieren saber más, un artículo de El País, con el que coincido casi totalmente:
http://blogs.elpais.com/elemental/2015/11/david-mark-siruela-mcavoy.html

Sinopsis (Ed. Siruela)
Hay personas que harían cualquier cosa por los demás. Como Philippa Longman, una abuela de 53 años con una familia que la adora, marido, tres hijos, nietos pequeños, que solo desea llegar a casa después de su trabajo en la tienda en una noche calurosa y asfixiante. Como Roisin McAvoy, una jovencísima madre de corazón de oro, una mujer leal a su marido que protege a sus amigos con uñas y dientes. Como el sargento Aector McAvoy, un hombre obsesionado con proteger a los demás, ya sea a su familia del resto del mundo o a los habitantes de Hull, Inglaterra, de una epidemia de crímenes violentos.
Hay personas que harían cualquier cosa para vengarse. Pero hay rencores que nunca mueren que son más fuertes que la bondad, y pronto estos tres espíritus afables aprenderán la misma lección: a las buenas personas también les suceden cosas malas.
El dolor que nos une es un thriller policiaco, el tercero de la serie del sargento McAvoy escrita por David Mark, que nos demuestra que la gente de buen corazón es casi siempre presa fácil y que el mal es un veneno que disuelve los lazos entre las buenas personas, hasta dejarlos únicamente unidos por el dolor.

El dolor que nos une (fragmento)

Prólogo«Sigue adelante, sigue adelante, solo es dolor, respira y corre. ¡Respira y corre, joder!».
Resbala. Patina sobre la sangre y el hielo. Rueda sobre la nieve y oye un ruido, como una rasgadura de papel. Nota que se desprende el colgajo de piel quemada que le pendía del pecho como una vela, tras engancharse en una piedra inclemente.
Su grito tiene algo de inhumano. Algo primario, indómito.
«Levántate, corre, corre...».
Sollozando, se muerde la palma de la mano. Sabe a carne carbonizada. Escupe sangre, piel y bilis. Gasolina. Pelo de otra persona.
«Así no. Ahora no...».
Trata de levantarse, pero está desnudo y los dedos de los pies, congelados, no le obedecen. Sumerge las manos destrozadas en la nieve y se incorpora, pero vuelve a resbalar y se golpea la cabeza contra el suelo.
«Mantente despierto. Mantente con vida».
Se le nubla la vista. Sin venir a cuento, aparece en su mente el televisor de su antiguo piso de estudiante... La forma en que la imagen desaparecía en el centro de la pantalla engullida por un círculo de color menguante, creando un remolino en miniatura de formas y colores. Así es como se ve él ahora, como si todo su mundo estuviera menguando. Los sentidos, la razón, todo se vuelve un caleidoscopio que declina todos los tonos posibles de negro y carmesí.
Medio destrozado, prácticamente roto, levanta la cabeza y vuelve la vista al espeluznante camino que ha ido trazando sobre la nieve. Charcos diminutos de sangre entre negra y azulona, diseminados azarosamente entre cráteres afilados.
—¡Allí! ¡Allí está! ¡Detenedlo! ¡Alto!