martes, 21 de noviembre de 2017

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN


RESEÑADO por Rosi Torres Marino para LIBROS,  el 30 de Octubre de 2014.
Quizá lo que más me ha gustado de la novela ha sido la gran cantidad de frentes que presenta al lector. Todos en algún momento hemos reflexionado sobre ellos en mas de una ocasión y la forma en la que los presenta, dentro de esta historia desagradable, con esa atmósfera angustiante y situando a los lectores como meros espectadores es simple...mente genial.
El mal. ¿La maldad viene impresa en nuestros genes? ¿Puede un ser humano ser malvado desde el nacimiento…?
Los convencionalismos, los prejuicios, la maternidad y sus diferentes formas de vivirla, los roles que asumimos como padres y cómo influyen estos en la personalidad de nuestros hijos, la violencia y el consumo que hacemos de ella.
Me ha gustado, es un libro un tanto duro, desagradable hasta el extremo en muchas ocasiones pero lo peor de todo es que no sorprende, tan curados de espanto estamos, tan enfermos de espanto estamos….

Sinopsis (Ed. Anagrama)
Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin. Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad. Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.

Tenemos que hablar de Kevin (fragmento)

8 de noviembre de 2000
Querido Franklin,
No estoy segura de por qué un incidente sin importancia esta tarde me ha impulsado a escribirte. Pero, puesto que estamos separados, tal vez sea que ahora te echo más de menos al llegar a casa para contarte las curiosidades de mi jornada, tal como el gato podría dejar unos ratones a tus pies: la pequeña y humilde ofrenda que se hacen las parejas tras un día de haber estado cazando en patios separados. De seguir tú aún instalado en mi cocina, extendiendo capas de mantequilla de cacahuete en crujientes tostadas de pan integral aunque ya fuera casi la hora de cenar, aún no me habría dado tiempo de dejar las bolsas -de una de las cuales estaría rezumando una especie de baba viscosa cuando estaría contándote esta pequeña historia incluso antes de advertirte de que esa noche cenaríamos pasta y de rogarte que, por tanto, hicieras el favor de no zamparte aquel monumental emparedado.
En los primeros tiempos, por supuesto, mis relatos eran más bien importaciones exóticas de Lisboa..., de Katmandú... Pero puesto que, en realidad, nadie quiere oír historias de tierras lejanas, hasta yo pude detectar en tu reveladora cortesía que preferías detalles anecdóticos más próximos a ambos, como, por ejemplo, una excéntrica discusión mía con un cobrador de peaje en el Puente George Washington. Rarezas triviales que ayudaran a ratificar tu punto de vista de que mi periplo extranjero era sólo una especie de engaño. Mis recuerdos -un paquete de galletas belgas rancias, mi versión británica del término «paparruchas» (codswallop!)- recibían un toque de magia por la simple evocación de la lejanía. Como esas chucherías que intercambian los japoneses -en una caja, dentro de una bolsa, otra caja dentro de otra bolsa-, el brillo de mis regalos de tierras lejanas era puro envoltorio. ¡Cuánto más importante es el logro de sobrevivir en medio de la zafiedad del feo y viejo estado de Nueva York o de obtener unos instantes de morbosa satisfacción durante una simple visita al supermercado Grand Union de Nyack!
Que es, justamente, donde se inicia mi relato. Parece que, por fin, estoy aprendiendo lo que siempre has tratado de enseñarme. Que mi país es tan exótico e incluso tan peligroso como Argelia. Yo estaba en la sección de lácteos y no necesitaba, ni quería, gran cosa. Ahora ya nunca como pasta, puesto que tú no estás para ayudarme a despachar la mayor parte de la fuente. De veras que echo en falta tu glotonería.

En 2011 se estrenó una película basada en la novela y dirigida por Lynne Ramsay, no le hace justicia al libro, pero es interesante:
https://www.filmaffinity.com/es/film504482.html

Tráiler, oficial:
https://youtu.be/ZLRgAe2jLaw

EL MUÑECO DE NIEVE


Séptima entrega de la serie de novelas protagonizadas por el policía noruego Harry Hole.

RESEÑADO por Ricardo Cortat para LIBROS,  el 27 de Octubre de 2014.
A este hombre se le ha ido la mano en todo: en la manera de ir no resolviendo, en la manera de resolver, en el culpable (que previsible), en lo chungo que se está volviendo Hole, si no lo era aún.
Tiene suerte que me gusta pero no mejora lo anterior.

Sinopsis (Ed. RBA)
Pronto caerán las primeras nieves. Y entonces él reaparecerá. Y cuando la nieve se haya fundido, se habrá llevado a alguien más. Un chico se despierta y descubre que su madre ha desaparecido. La busca por toda casa; no hay ni rastro de ella. Pero al mirar hacia el jardín, ve que su bufanda favorita cuelga del cuello de un muñeco de nieve. Y cuando Harry Hole y su equipo empiezan a investigar, descubren que un número alarmantemente alto de esposas y madres han ido desapareciendo en los últimos años. Todo parece indicar que este no es un caso aislado.
Poco después desaparece una segunda mujer y las peores sospechas de Harry parecen confirmarse: se enfrenta a un asesino en serie que opera en su ciudad. Esta desasosegante y arrolladora novela (serie Harry Hole, 7) confirma a Jo Nesbø como el maestro de la novela negra nórdica.

El muñeco de nieve (fragmento)

1
MIÉRCOLES 5. NOVIEMBRE DE 198O EL MUÑECO DE NIEVE
Fue el día que llegó la nieve. A las once de la mañana empezaron a caer los copos densamente y sin previo aviso desde un cielo incoloro, y como un ejército espacial, conquistaron los campos, los jardines y los prados de Romerike. A las dos, las quitanieves ya estaban funcionando en Lillestrøm y, cuando a las dos y media, Sara Kvinesland conducía con cautela su Toyota Corolla SR5 por entre los chalés de la calle Kolloveien, la nieve de noviembre ya se había extendido como un edredón por el paisaje ondulado.
Le parecía que las casas tenían un aspecto diferente a la luz del día. Tan diferente que estuvo a punto de pasarse la entrada del garaje. El coche patinó al frenar y oyó un suspiro desde el asiento trasero. En el retrovisor vio la cara de desagrado de su hijo.
—No voy a tardar mucho, cariño — dijo.
Delante del garaje se distinguía un amplio espacio negro de asfalto en la blancura, y supo que allí había estado aparcado el camión de la mudanza. Se le hizo un nudo en la garganta. Esperaba no haber llegado tarde.
—¿Quién vive aquí? —oyó preguntar desde el asiento trasero.
—Nadie, un conocido mío —dijo Sara comprobando con un gesto automático en el retrovisor si llevaba bien el pelo—. Diez minutos, mi vida. Dejo la llave en el contacto para que puedas oír la radio.
Se alejó sin esperar respuesta y fue de puntillas, procurando no resbalarse, hasta la puerta que tantas veces había cruzado, aunque nunca como en ese momento, nunca a pleno día, a la vista de las miradas curiosas de los vecinos del barrio. No es que las visitas nocturnas fueran más inocentes pero, de algún modo, le parecía más apropiado cometer esa clase de actos al amparo de la oscuridad de la noche.

En 2017 se estrena la película basada en esta novela, dirigida por Tomas Alfredson:
https://www.filmaffinity.com/es/film564460.html

Booktrailer:
https://youtu.be/3jBaPtX6NYY


NO TE MUEVAS


RESEÑADO por Rossana Cabrera para LIBROS,  el 22 de Octubre de 2014.
Diga lo que diga, no se escribir bonito como para hacerle honor a esta novela.
Es desgarradora, poética en el sentido en que uno quisiera subrayar cada palabra, aprender todas sus páginas de memoria. Y aprehenderlas.
Hacer que le pasen algunas cosas o no dejar que le pasen nunca.
El cristal desde el que mira el mundo esta escritora me llena de admiración, de ternura, de asombro.
Ganas de ir a darle un abrazo y decirle gracias, eso me dan.
Pero no me hagáis caso, recordad que soy una exagerada.

Sinopsis (Ed. quinteto)
Una estremecedora mirada a la mala conciencia de un hombre acomodado. En un hospital italiano, Timoteo, un prestigioso cirujano, vela a su hija Angela, una muchacha de 15 años que se encuentra en coma tras un accidente de moto. Embargado por el dolor y los remordimientos, Timoteo busca refugio en las palabras y emprende un desgarrador monólogo en el que se enfrenta a los fantasmas de un oscuro pasado que le sigue avergonzando. No te muevas, el deslumbrante debut de Margaret Mazzantini, ha estado durante más de dos años en las listas de libros más vendidos en Italia y ha atrapado a miles de lectores transalpinos con su lúcida visión de las miserias de la doble moral.Premio Strega 2002.

No te muevas (fragmento)

"La operación había terminado. Y yo había vuelto a levantar la mirada: en su interior tenía el color de la desconfianza, del desprecio. Junto a mi segundo ayudante, un joven residente con una bata demasiado grande me miraba absorto. No me había dado cuenta de que estuviese allí, no se había acercado hasta ese momento. Tenía los ojos de quien ha ejercido una voluntad demasiado fuerte sobre sí mismo. Quizá sólo hubiera intentado mantenerse en pie. Quizá tuviera miedo de la sangre. Idiota.
Tiré los guantes, salí del quirófano y entré en el vestuario. Me senté en el banco. La ventana ofrecía la vista habitual del pabellón de al lado, los cristales bajos de las escaleras interiores, por donde pasan los pies de los que suben y de los que bajan. Sólo se ven los escalones y las piernas, las caras quedan tapadas por la pared. Primero pasaron unos pantalones de hombre, después las piernas blancas de una enfermera. Recuerdo que pensé que nada puede salvarnos de nosotros mismos y que la indulgencia es un fruto que cae a tierra ya podrido. Di rienda suelta a todos aquellos pensamientos indecentes y después me sentí tan inútil como un francotirador muerto.
El quirófano estaba abierto y en desorden. En el pasillo, un hombre en camisón se dirigía al baño con un rollo de papel higiénico en la mano. Bajé un poco la cabeza para asomarme por la ventana de guillotina y saludar a las enfermeras, a los ayudantes. Bajaba por el ascensor y dentro de mí sólo había aquello contra lo que había luchado. En la planta baja, junto a aquella puerta ya no había nadie, y por dentro sólo era una sala como todas las demás, una sala de espera para pacientes de diálisis. Dos mujeres con la cara amarilla esperaban su turno sentadas. No, Angela, ella no entró nunca en aquella sala, ni en ninguna otra. Se quedó apoyada en la pared, debajo del póster del mono. No llegó a levantar la cara. "


EL PRIMER CASO DE MONTALBANO


RESEÑADO por Ricardo Cortat para LIBROS,  el 21 de Octubre de 2014.
Tres relatos sobre Montalbano, uno de ellos para dar forma al comisario que ya conocemos. De donde viene, por qué vive donde vive y come donde come. Imprescindible para rematar al personaje.
Tengo la sensación que Camilleri se mueve mejor en las distancias cortas que en las medias, que es más cuentista que novelista. Pero eso son manías mías.
Me sigue gustando pero en pequeñas dosis.

Sinopsis (Ed. Salamandra)
Reflejo de tres épocas muy diferentes en la vida del comisario Salvo Montalbano, los relatos que componen esta nueva entrega del famoso personaje creado por Andrea Camilleri —uno de los autores más leídos de Italia en los últimos años— ofrecen una cara desconocida de Montalbano que deleitará a los iniciados y sorprenderá a aquellos lectores que se acerquen por primera vez al irresistible universo del seductor sabueso siciliano.
Si el primer relato nos presenta un caso insólito en el que la interpretación de la Cábala resulta decisiva para esclarecer la muerte violenta de una serie de animales de todo tipo y tamaño, el tercero, un extraño secuestro exprés que no termina de convencer a Montalbano, nos plantea la nueva realidad de la mafia, moderna y actualizada, que se enfrenta a unos policías obligados a salir a fumar a la calle para cumplir con la ley antitabaco.
Y entre ambos, el relato que da título al libro, un viaje al pasado para conocer al joven subcomisario Montalbano mientras espera con ansiedad un próximo ascenso. Harto de un paisaje de montaña acartonado, Salvo sueña con una casita a la orilla del mar, con el olor del salitre al amanecer y el rumor de las olas que rompen… Cuando su sueño se hace realidad, el flamante comisario se lanza a la carretera, loco de alegría, deseoso de llegar a Vigàta y conocer a sus nuevos compañeros. Y como presagio de lo que será su dilatada carrera, ya desde el primer caso se le plantea el dilema entre seguir sus corazonadas o atenerse estrictamente a las normas que marca la ley.

El primer caso de Montalbano (fragmento)

Siete lunes
1
Los dos hombres que se resguardaban bajo la marquesina de la parada, esperando con más paciencia que un santo la llegada del autobús nocturno de circunvalación, intercambiaron una sonrisita a pesar de no conocerse, pues del interior de una enorme caja de cartón puesta boca abajo en una esquina surgían unos ronquidos tan fuertes y persistentes que ni que aquello fuera una sierra eléctrica. Un pobre desgraciado, un mendigo sin duda, que había encontrado una protección transitoria contra el frío y la lluvia, y que, reconfortado por el poco calor de su propio cuerpo que el cartón retenía, había decidido que lo mejor era cerrar los ojos, mandar al carajo todo el universo y aquí paz y después gloria. Al final llegó el autobús, los dos hombres subieron y el vehículo reanudó la marcha. De pronto apareció un sujeto corriendo:
- ¡Pare! ¡Pare!
El conductor lo vio, pero pasó de largo. El tipo soltó un reniego y consultó el reloj. El siguiente vehículo tardaría una hora en pasar, a las cuatro de la madrugada. El hombre lo pensó un poco y, tras una sarta de maldiciones, decidió recorrer el camino a pie. Encendió un pitillo y echó a andar.

CARTAS CRUZADAS


RESEÑADO por Rossana Cabrera para LIBROS,  el 21 de Octubre de 2014.
Fresco, ligerito y juvenil, así como nosotros
Me lo pasé bien leyéndolo, me dejó con una sonrisa bailoteándome en la cara, y era lunes. ¿Qué más se le puede pedir a un libro?

Sinopsis (Ed. Lumen)
Ed Kennedy es un chico cualquiera en un suburbio cualquiera de una gran ciudad. Vive en un apartamento maltrecho en compañía de su perro y se gana la vida como taxista. Le acompaña una pandilla de amigos, con quien juega a las cartas y charla, sin prestar verdadera atención a sus problemas. Hasta que un buen día Ed, casi por casualidad, consigue evitar un robo en un banco, y a partir de entonces empieza a recibir unas cartas de juego que contienen mensajes cifrados.
Guiándose por su instinto e inteligencia, Ed va descubriendo que las cartas le llevan a cumplir con la misión de devolver el bienestar a quien, por una u otra razón, lo ha perdido. Empieza por ayudar a completos desconocidos –una esposa maltratada por su marido, una anciana que quiere seguir amando al marido que perdió hace muchos años, un cura que busca público para sus sermones, una familia de inmigrantes que quiere celebrar la Navidad y no dispone de dinero para hacerlo… –pero poco a poco su misión le llevará a acercarse a sus amigos, a conocerlos a fondo, a descubrir que en el ánimo de esos chicos que se esconden detrás de una lata de cerveza hay secretos y deseos que él no conocía, y que incluso es posible comprender el miedo al amor que muestra la mujer de sus sueños.
Cartas cruzadas pone de manifiesto que el cariño, la amistad e incluso la idea de Dios no son «nombres» sino «verbos»: es actuando como descubrimos la verdadera esencia de estos sentimientos.

Cartas cruzadas (fragmento)

El atraco


El hombre de la pistola es un inútil.
Yo lo sé.
Él lo sabe.
Hasta Marvin, mi mejor amigo, lo sabe, y eso que él es más inútil aún que el hombre de la pistola.
Lo peor de todo es que el coche de Marv está aparcado justo enfrente, en una zona de estacionamiento de quince minutos. Estamos todos tumbados en el suelo, boca abajo, y al coche solo le quedan unos minutos.
—Podría darse un poco de prisa, el tío —farfullo.
—Lo sé —susurra Marv—. Esto es intolerable. —Su voz se eleva desde las profundidades del suelo—. Me van a poner una multa por culpa de ese inútil. No puedo permitirme otra multa, Ed.
—El coche ni siquiera lo vale.
—¿Qué?
Marv se vuelve raudamente hacia mí. Noto que se pone tenso. Se ofende. Si algo no soporta Marv es que hablen mal de su coche. Repite la pregunta.

lunes, 20 de noviembre de 2017

LA MUERTE DE AMALIA SACERDOTE


RESEÑADO por Ricardo Cortat para LIBROS, el 21 de Octubre de 2014.
No hago más que encontrarme breves de prensa, titulares o post en FB sobre cierto programa de televisión de entrevistas del domingo 19-10-14 por la noche.
Básicamente se acusa al entrevistador de blando, vendido, despistado o de haber dejado que el entrevistado se escapara vivo.
No sé. No vi el programa y no lo veo habitualmente. Los programas..., 'montados' donde el presentador siempre queda como el listo y el entrevistado como un estúpido me pueden.
No estoy haciendo una crítica televisiva. Esta introducción es porque el libro con el que sustituí al programa viene al pelo. ¿Cómo se deciden las noticias en las redacciones de un medio de prensa? ¿Quién mueve los hilos de los periodistas? ¿Hasta que punto son independientes? ¿El simple aleteo de una mariposa en Pekín de verdad genera un huracán en la otra punta del mundo?
Camilleri abandona momentáneamente a Montalbano y presenta una explicación de que es el Poder, como se mueve y como nos afecta. Y lo hace de forma bíblica: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda pero que tus ojos no pierdan de vista a ninguna de las dos.
Ha sido un interesante ejercicio de política ficción. Muy interesante.

Sinopsis (Ed. RBA)
Obra ganadora del 2º Premio Internacional de Novela Negra RBA
La muerte de Amalia Sacerdote, de Andrea Camilleri, ha sido la obra ganadora de la segunda edición del Premio Internacional de Novela Negra RBA. El conocido popularmente como “Crimen del Garlasco” -un hecho real bastante famoso en Italia por la gran repercusión que tuvo en los medios de comunicación- le ha servido a Camilleri como punto de partida para crear la novela.
Michele Caruso, director de la RAI en Palermo, se niega a que el auto de procesamiento de Manlio Caputo, hijo del líder de la izquierda siciliana y acusado del homicidio de su novia -Amalia Sacerdote, hija a su vez de un notable diputado del partido rival- abra el informativo de la tarde: "Esta historia es peligrosa para todos; también para quien debe dar la noticia".

Y es que "una pura y simple noticia de sucesos" no es pura y simple en Sicilia, en donde política, mafia y familia conforman una red tan solida, que hasta la justicia y el periodismo -los dos escenarios donde transcurre esta excepcional novela- están a su servicio. Y en la que unos y otros confabulan, no para encontrar la verdad, sino para esconderla.
La muerte de Amalia Sacerdote no es sólo una novela sobre la corrupción política, sino también sobre la fidelidad al orden establecido: los títeres de la televisión, la farsa de los abogados, el farol del fiscal, la desaparición de las pruebas, el misterioso amante de Amalia Sacerdote... y, por supuesto, el alto precio de negarse a mirar hacia al otro lado.

La muerte de Amalia Sacerdote (fragmento)
"Hacia las tres de la mañana Giuditta cogió el sueño, agotada. Michele permaneció con los ojos abiertos. Habían ido a comer a una taberna donde no les conocía nadie, luego dieron un largo paseo abrazados, volvieron a casa y siguieron haciendo el amor. Ahora se sentía con la cabeza vacía. Al contrario; no, no la tenía vacía porque había una frase que le rondaba por la cabeza desde el momento en que Giuditta se la había dicho a Agnese, su amiga del alma y cómplice. «Descuelga el teléfono y apaga el móvil, como de costumbre.» ¿Por qué «como de costumbre»? Él sólo había conseguido pasar cuatro noches con Giuditta desde el comienzo de su historia y nunca había sido necesaria la ayuda de Agnese (¡ni su maestría para contar embustes!). Cuando se había presentado la ocasión de ir a casa de su padre en las Madonie, nunca habían pasado allí toda la noche, y como máximo a las cinco de la mañana debía coger la carretera hacia Palermo.
Y entonces, ¿a qué «costumbre» se refería Giuditta? Era una «costumbre» que no le concernía. Una costumbre que descubría el hábito de Giuditta de pasar la noche fuera de casa apoyándose en Agnese, que le cubría las espaldas. Fue entonces cuando recordó lo que le había contado Cate, lo mismo que Giuditta había negado con tanta naturalidad. Probablemente era verdad la historia de que tenía otro amante. A quien quizá no viera con la misma frecuencia con que lo veía a él. No estaba en vela por celos, sino por asombro. No había tenido muchas mujeres. Tres o cuatro antes de Giulia, a la cual había sido fidelísimo, y ahora Giuditta.
¿Cómo podía una mujer entregársele con tanta pasión, pareciendo siempre hambrienta, y luego esa misma noche entregarse a su marido, y pasar la noche siguiente con un tercero? Ser posible, claro que era posible, pero de todos le asombraba. El hecho era que ella, al decir «como de costumbre», se había traicionado. Se le había escapado. "

LA CASA DE LA MEZQUITA


RESEÑADA por Rossana Cabrera para LIBROS,  el 19 de Octubre de 2014.
No me inspiro mucho los domingos para escribir opiniones libreras.
Pero esta novela no necesita mucha alharaca.
Apenas uno la abre, ya no puede dejar de leerla.

Sinopsis (Ed. Salamandra)
Sin duda uno de los más destacados narradores contemporáneos de los Países Bajos, el escritor de origen iraní Kader Abdolah —autor de El reflejo de las palabras— ha obtenido un rotundo éxito con esta nueva novela, que ha sido elegida por los lectores neerlandeses como segundo libro preferido de todos los tiempos.
Durante generaciones, la poderosa familia de Aga Yan ha ocupado una posición privilegiada en la tranquila ciudad de Seneyán. Siguiendo una tradición secular, el clan habita un caserón de treinta y cinco habitaciones adosado a la mezquita, una enorme y animada colmena llena de abuelas, niños, sirvientes, comerciantes y santones.
Por el edificio fluyen a toda velocidad historias fascinantes, y allí conviven el poder económico y el poder espiritual, la religión y la vida social, las pasiones y los rezos. Sin embargo, todo cambia en los años setenta, cuando la religión se convierte en arma política y pone fin a décadas de armonía. Los grupos de izquierdas contrarios a la occidentalización del país y los extremistas islámicos provocan la caída del sah, y el regreso del ayatolá Jomeini marcará drásticamente el destino de la familia.
Epopeya familiar de marcado tono autobiográfico, en La casa de la mezquita confluyen la rica cultura persa con la vida cotidiana de los iraníes. Gente, arte, religión, sexo, literatura, cine, incluso el mundo de la radio y la televisión; el autor retrata, con el conocimiento que le otorga su experiencia personal, una sociedad islámica moderada, ligada a una sabia y fértil tradición milenaria y alejada de todo radicalismo.

La casa de la mezquita (fragmento)
"Con la primavera llega también el nuevo año persa, el Noruz.
En sus orígenes, el Noruz era una fiesta regia que se celebraba con gran pompa en los palacios de los primeros reyes persas, al inicio de la nueva estación. Los preparativos empiezan dos semanas antes con una limpieza a fondo de la casa. Para dar la bienvenida a la primavera se plantan semillas de trigo de las que brota el sabzé, y los padres compran ropa y zapatos nuevos a sus hijos para visitar a sus parientes, especialmente a los abuelos. Las mujeres se ocupan de todos los detalles y sólo cuando todo está dispuesto se toman un tiempo para sí mismas. En la casa, las abuelas estaban muy atareadas preparándola para el Noruz con la ayuda de un par de sirvientas. La anciana peluquera había llegado para acicalar a las mujeres, cortarles el pelo y depilarles las cejas y la cara.
Llevaba más de cincuenta años cumpliendo con aquel ritual. La primera vez que pisó aquella casa no debía de tener más de diez o doce años y acompañaba a su madre como aprendiza. Más tarde, cuando su madre murió, ocupó su lugar y se convirtió en la persona de confianza de las mujeres de la casa.
El día que ella llegaba, los hombres tenían prohibida la entrada en aquella parte de la casa. Durante todo el día se oían las risas de las mujeres, que deambulaban por las estancias y el patio sin el velo y con las piernas al aire. Las abuelas las malcriaban sirviéndoles el narguile, limonadas y otras golosinas.
La peluquera las ponía al corriente de los chismorreos de la ciudad. Frecuentaba las casas de las familias ricas y conocía a fondo las cosas que interesaban a las mujeres. Siempre llevaba consigo un viejo maletín con perfumes, tintes, maquillaje, tijeras y horquillas, que vendía a sus clientas. Eran artículos vistosos y distintos de los que podían comprarse en el zoco de Seneyán. La peluquera tenía un hijo que trabajaba en Kuwait y, siempre que volvía a casa de visita, le llevaba una maleta llena de productos de belleza para vender. "